¿Tiene sentido utilizar herramientas TIC en el aula de clase?

Tic en el aulaSiempre que doy alguna conferencia o que oriento algún taller de formación de docentes relacionado con el uso educativo de las TIC, suelo encontrar algunas personas escépticas acerca de la conveniencia de utilizar estas tecnologías en el escenario del aula de clase, y en las diferentes actividades de enseñanza-aprendizaje que orientamos como docentes. La mayoría de las veces, se trata de personas que tienen una larga trayectoria docente y que encuentran alguna dificultad para relacionarse e interactuar con los nuevos dispositivos tecnológicos; de allí que sus palabras expresen, más que argumentos, temores.

Sin embargo,  ocasionalmente, me encuentro con algún profesor o profesora, que sí ha hecho una reflexión crítica acerca de la aplicación de estas tecnologías en el aula de clase y de los riesgos potenciales que ello implica. Suelen ser personas que cuestionan razonablemente los frecuentes anuncios acerca de la “revolución educativa” (per se) que supuestamente conlleva la utilización de computadoras, tabletas y dispositivos móviles en la enseñanza. (Debo reconocer que el encuentro con este tipo de personas los agradezco y valoro enormemente porque sus valiosos cuestionamientos y preguntas son fundamentales para propiciar un análisis serio y profundo del tema).

Recientemente, uno de estos profesores me formuló dos preguntas muy concretas al respecto: primera: ¿por qué quienes defienden con entusiasmo el uso educativo de diferentes herramientas TIC, consideran que éstas implican una transformación pedagógica?  Segunda: Explíqueme ¿por qué Usted cree que tiene sentido utilizar las TIC en el aula de clase? Personalmente, pienso que ambas preguntas tienen bastante fondo y conducen a respuestas también profundas. En este post me ocuparé de responder la segunda  y más adelante, en otro post, me ocuparé de la primera (aunque creo que en ambos casos daría para escribir mucho más que una entrada en un blog).  Aclaro, que la conversación con este profesor fue mucho más extensa y detallada que este texto. Además estuvo enriquecida por innumerables cuestionamientos, réplicas y complementos de su parte.

Debo comenzar aclarando que las TIC no necesariamente mejoran la educación. Incluso, pueden empeorar los resultados de los procesos educativos si éstas no son utilizadas de forma apropiada.

Entrando en materia, pienso que las TIC actualmente deben utilizarse con propósitos educativos integrándolas al aula de clase porque por una parte representan una oportunidad invaluable y por otra, son una necesidad.

El uso educativo de las TIC como oportunidad

Utilizadas de forma apropiada, las herramientas TIC  ofrecen la posibilidad de:

  • Flexibilizar: los procesos educativos en términos de tiempo y lugar. Permitiendo a estudiantes y profesores un mejor uso del tiempo y reduciendo los desplazamientos (en cantidad y tiempo) requeridos para sus encuentros.
  • Dinamizar: la interacción entre los actores del proceso educativo (estudiantes y profesores) , ofreciendo diferentes medios de comunicación, diferentes modos (sincrónicos y asincrónicos) y manteniendo un registro detallado de cada intervención. De tal forma que ninguno de los estudiantes tenga que restringir su participación por limitaciones de tiempo.
  • Facilitar: el acceso a múltiples contenidos de calidad en formato multimedia y de naturaleza interactiva.
  • Empoderar al alumno: para que sea capaz de gestionar parte de su propio proceso de aprendizaje.

Las TIC como necesidad en el aula

Por otro lado, debemos reconocer que tanto Internet como los dispositivos móviles y, para muchos, las redes sociales se han convertido en elementos que hacen parte de nuestra cotidianidad. Enviamos y recibimos mensajes instantáneos, tomamos fotografías con nuestros dispositivos móviles (algunos las compartimos al instante con familiares y amigos), buscamos información en la Web y vemos frecuentemente videos en YouTube (algunos los creamos y los compartimos), nos comunicamos con personas localizadas en lugares remotos (de forma temporal o permanente) a través de videollamadas (vía Skype, Hangouts de Gmail o cualquier otra plataforma). Ahora bien, quizás nosotros, experimentados docentes, sólo hacemos alguna de estas cosas,  lo cierto es que nuestros estudiantes seguramente sí las hacen todas o casi todas de forma habitual.

Dicho de otra manera, estas tecnologías están siendo usadas de forma casi permanente en el entorno del aula. Algunas ya hacen parte de nuestra actividad habitual y la de nuestros estudiantes, haciendo más fácil nuestra comunicación, nuestra interacción y el acceso a información de todo tipo. Nos permite superar obstáculos de tiempo y de ubicación ¿hay alguna razón para que debamos dejarlas a un lado a la hora de abordar procesos de enseñanza-aprendizaje? ¿debe el aula de clase ser un espacio marginal, distante y diferente de nuestro contexto real? En este sentido, he defendido en diferentes escenarios y escritos que a cambio lo que debemos procurar es convertir nuestra cotidianidad (entendida como los espacios que frecuentamos y como nuestras actividades diarias) y la de nuestros estudiantes en un escenario (¿un aula?) habitual y permanente de aprendizaje. Todo es cuestión de método y de actitud (temas que trataré en otro post).

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